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El P. Luis Brevis y la presencia de las hermanas Teresianas en Canela

Miércoles 13 de Noviembre, 2024
Al conocer la partida del P. Luis Brevis a la Casa del Padre, me han venido recuerdos e imágenes de muchas experiencias vividas en contacto con él. Pero lo que más he recogido de esas experiencias tiene que ver con el origen de nuestra presencia como Hermanas Teresianas en Canela, hace ya 40 años.

Justamente en el año 1984, estaba yo en el Colegio de Illapel, cuando al final de la cuaresma vino el P. Luis al colegio donde ya había tenido presencia incluso antes de ser ordenado sacerdote. Solicitaba si algunas hermanas y laicos/as pudieran acompañar a alguna de las numerosas comunidades del campo animando el Via Crucis el Viernes Santo.

Recuerdo que fuimos varias entre Profesoras y estudiantes que nos ofrecimos para venir. A mí me correspondió ir a Jabonería, un sector relativamente lejos, por camino de tierra y con una cuesta bastante significativa para llegar hasta allá. Yo quedé impresionada por la situación, llevaba poco más de 7 años en Chile y había estado todo el tiempo en Santiago hasta llegar a Illapel ese año en marzo. No conocía las realidades rurales. Y me admiró lo alejadas y poco atendidas que podían estar esas comunidades dada la situación geográfica. Pero también admiré el interés del P. Luis de hacer algo que fuera por la gente de estos sectores.

Posterior a esta actividad el Padre volvió a solicitar una ayuda para formación de agentes pastorales y profesores de las zonas rurales. Y fue así como seguí viniendo todos los meses durante ese año a Canela. Poco a poco se fue fraguando una linda relación con él y conversábamos de diversas cosas, pero había algo que siempre salía: “¡Qué buena sería la presencia de las Religiosas Teresianas en Canela!”. La verdad es que a mí también me parecía que podría ser un buen campo apostólico dada la amplitud del terreno y las dificultades de atender todas las necesidades pastorales estando el P. Luis solo.

Llevaba varios meses viniendo a Canela cuando en una visita le dije: Padre, si quieres teresianas en Canela no las vas a conseguir diciéndomelo a mí, tienes que hacer una solicitud formal a la Congregación. Y, siguiendo su estilo, resolutivo y bueno para la acción, llegó un día a Illapel con llevando una carta formal con la petición.

Quiso el Señor que en Illapel estaba por esos días la Hna. Provincial, que es la representante de la Congregación en Chile, quien recogió la carta. Ella tenía que viajar a Roma por alguna reunión y le entregó la solicitud a la Hna. General, quien está a cargo de toda la Congregación. La analizaron y le dijeron: “Esto hay que hacerlo y pronto, así que para el próximo año ya pueda haber allá una comunidad de Hermanas”.

En los últimos meses del año llegó la Hna. Provincial con la decisión de abrir una casa en Canela y pidió Hermanas que se ofrecieran voluntarias para venir. No sé quién más se ofreció, pero sí que al comenzar el mes de marzo de 1985 vinimos tres Hermanas para iniciar la presencia Teresiana en Canela: Juanita Marina, María Calvo y yo.

Caridad Moreno, stj

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